Una vez al año

 16-08-15

  loli

Todos deberíamos morir aunque sea una vez al año, deberíamos poder cambiar la piel y respirar distinto. Tendríamos que irnos de viaje y conocer al amor de nuestras vidas.  Deberíamos poder salir de nuestra zona de confort, no auto-exigirnos, tendríamos que dejar de seguir patrones y pisar fuerte el acelerador, deberíamos matar nuestras rutinas, vivir un poco al límite.

Una vez al año deberíamos poder mandar todo a la mierda, y sacarnos las malas energías, renunciar a nuestros trabajos mediocres, putear, gritar, salir desnudos a la calle y besar a la persona que venimos queriendo hace tiempo y no nos animamos a decírselo.

Todos deberíamos poder hacer lo que queremos sin ser criticados, aunque sea una vez al año.  

Cada vez estoy más convencida de que nacemos con una libertad absoluta para luego ser atrapados por una capa de locuras impuestas por una sociedad/cultura, que no es capaz de esperar a que sepamos quiénes somos y qué queremos.

Nos imponen estudiar durante un periodo de tiempo obligatorio para que luego entremos a la adolescencia y terminemos más confundidos que nunca. Nos hacen elegir una carrera universitaria para intentar conseguir un trabajo decente, pero cuando salimos a patear la calle para conseguir ese puesto lo tiene un acomodado, y terminamos trabajando de algo que odiamos para no morir de hambre. La sociedad nos impone el formato de familia feliz con dos hijos divinos y un marido o esposa fiel, mientras que cada vez menos personas creen en el matrimonio y el amor.

Una vez al año deberíamos mandar a nuestros padres a la mierda por todas esas cosas que venimos soportando hace años y nos tienen cansados, para luego tener la posibilidad de abrazarlos y decirles que los amamos igual, solo que esta vida rutinaria nos tiene un poco cansados y que nosotros también nos levantamos con el pie izquierdo.

Al menos una vez deberíamos tener la posibilidad de hacer lo que queremos, sin tener esa sensación de que el mundo espera más de nosotros, todos necesitamos vivir nuestras experiencias, TODOS necesitamos chocarnos con las paredes, sangrar un poco, sanar y volver al campo.

Cuanto más tiempo reprimamos esas sensaciones que quieren salir, cuanto menos digamos lo que queremos decir, cuanto menos hagamos lo que queremos hacer, cuantas más veces hagamos esas cosas por obligación, más chiquito y oscuro se va a volver el corazón.


Hay que vivir un poco, aunque sea una vez al año.

Para los que aman

 loli

Montones de canciones dedicadas esperando el momento correcto para salir a la luz. Millones de frases en la cabeza esperando a ser plasmadas en el papel en el que escribo hoy.

Me dabas aire, me dabas paz y luz, también libertad y mil noches. Pero por colgar con mi locura me quedé esperando en el coche a que se ponga la luz verde, pero esta vez sin acelerador.

Vos tan "esto", yo tan "aquello", pero cuántos besos hemos creado en cada esquina del trayecto. Tus "No me apures" contra mis "Más rápido" peleaban la carrera para aburrirse de la rutina, discutiendo siempre por lo mismo, a ver quién se reconocía primero a sí mismo para empezar a cambiar el día a partir de hoy.

Tuvimos mar, tuvimos aire, tuvimos Luna, y todo en aquel octubre que ya voló. Si me preguntan si pienso en vos, siempre estoy a punto de decir que no, pero qué más da, para qué mentirse, si cuando apago la luz a las doce, al rato ya estoy pensando en vos.

¿Que si te quiero? La obviedad hecha respuesta.

Y aunque noches siguen igual, los días me mantienen ocupada, siempre está ese viaje que te presta la cabeza para recordar el punto que nos unió. Y la verdad es que ya no soy la misma sin vos.

Hoy brindo por lo que pasó, por lo que nos separa y lo que pasará.

Mientras tanto sigo escribiendo historias y poemas para los que aman.

 Viernes 27 de noviembre 2015

Razones por las que no quiero un novio loli

 

Hoy es el día ideal para no hacer nada con alguien, y así empieza este relato de por qué no quiero un novio. Afuera llueve, son las nueve de la mañana, tengo un café en la mano, e inmediatamente surgen esas ganas de tener a alguien al lado con quién compartir este momento, una charla, un libro, una película, mientras apoyo la cabeza en su hombro.

Esas expectativas que proyectamos en estos días que nos traen melancolía, ¿son realmente las cosas que queremos, o son las cosas que creemos necesitar?, ¿de verdad queremos depender de alguien para ser felices?

Replanteándome situaciones que ya he vivido, compartido, acciones que he comprendido después de haberlas padecido, llegué a la conclusión de que no quiero un novio, no necesito un novio, quiero un compañero; quizás alguien con quien compartir algo más que salidas y sexo. Alguien que me genere arte cada vez que me despierto, alguien que me dé ganas de escribir una poesía o un cuento que otra persona alrededor del mundo pueda leer y sentirse identificada.

Hoy me di cuenta que no quiero un novio, descubrí que no es necesario depender de una persona para encontrar la felicidad. Es más, creo que la felicidad la vamos creando a medida que vamos viviendo, y vivir no es solo estar vivo, como tampoco vivir es respirar y levantarse por la mañana, o cumplir obligaciones que no nos gustan.

Entendí que a veces las cosas son confusas, que todas las personas somos diferentes, queremos cosas diferentes, y muchas veces dejamos de lado las cosas que queremos para nosotros, para intentar hacer felices a los demás o por lo menos complacerlos en eso que nos piden.

Ponemos cargas en una mochila que en algún punto no queremos cargar, porque todos tenemos nuestros días cargados de problemas que sangran en el interior de nuestros pensamientos, y en esos momentos lo único que necesitamos es soledad.

Tener un novio es ser responsable de los sentimientos de alguien más, y no solo de los propios; no está mal querer a alguien, no está mal estar de novio, no está mal casarse, ni proyectar un futuro con una persona, después de todo la cultura te lo explica así.

Pero supongo, con casi veintidós años, que las responsabilidades se miden en base a las acciones que queremos crear, y a veces hay personas que no comprenden nuestros deseos, ni nuestras actitudes, porque por supuesto, nadie vive la misma vida que el otro.

Hoy no quiero un novio porque pienso en mí, pienso en lo que quiero, en lo que necesito, en lo que estoy buscando. Amplié mi panorama después de tanto haber buscado eso que todavía no encontré y seguramente en algún momento lo haga, pero creo que para eso todavía falta.

Siento que el amor va más allá de un compromiso o la firma de un papel, o un anillo: a veces uno solo necesita que lo entiendan, que estén allí; a veces uno solo necesita

verdades, consejos y que esa persona actúe como parte de uno mismo.

Hoy no quiero un novio porque comprendí que los títulos carecen de sentido cuando se trata de compartir, y no es necesario estar atado a una denominación que te define cuando en realidad, lo importante es dar y recibir.

El amor no es estar de novio, por eso hoy no lo quiero. No pertenezco a ese título, no me define.

 



 

Sábado 14 de noviembre 2015

El cuentito

  loli

No te olvides que todo es un truco.  Igual, ojo, quizás todos tengamos un as bajo la manga y nuestros secretos para ser quienes somos, y esas cosas que nos hacen actuar por inercia para ser espontáneos.

Más que seguro que eso que dicen que supuestamente "el tiempo cura", es algo inventado para hacernos creer que si esperamos, vamos a encontrar algo mejor. Siempre está el que te dice que a él le pasó algo por el estilo, y que eso que estas pasando es una boludez al lado de lo que le pasó a él. Convengamos que todos queremos llamar la atención en cierto punto, más allá de que seas una persona que no cuenta sus cosas personales. TODOS, sin excepción tenemos algún consejo que nunca utilizamos para regalarle al que lo necesita.

El marketing cultural plantea esos finales de cuento, donde el protagonista besa a la chica en público, delante de todos, le declara su amor eterno y viven felices por siempre. Pero okay, en la historieta no muestran la parte de la convivencia, ni de cuando ella le revisa los mensajes, y mucho menos que el detesta sus celos.

El cuentito es una pantalla de mentira que nada tiene que ver con la realidad. Nos plantean todo color rosa mientras que hay muchos más matices que nadie se anima a explicar. ¿Por qué será? ¿Será que queremos creer en eso que veíamos de chicos? ¿Será que no queremos repetir la historia de nuestros padres? Porque convengamos que ciento catorce divorcios se producen por día, pero eso nadie te lo dice, ¿no?

Bla, bla, el amor no es un pacto, ni firmar papeles y mucho menos subir a instagram una foto después del civil. Hay muchas personas que se toman muy en serio esto de publicar absolutamente todo porque no saben quienes son, ni a donde van, por lo tanto necesitan la aprobación de los demás. ¡Cualquiera! Un clíc o dos, o mil no te hacen ser.

Así resumidito y escribiendo rápido porque ya es tarde, el amor para mí, es como un paquete lleno de sorpresas adentro, como un Kinder, no importa cuántos te compres, siempre vas a encontrar algo distinto que te llene y que te cause alegría, todos respiramos amor. Y es una palabra tan fuerte que cuesta resumirla, o escribir acerca de ella. Todos tenemos una perspectiva distinta, porque todos somos diferentes, gracias a buda, porque imaginate un mundo lleno de personas iguales a vos, qué embole.

Volviendo al cuentito, nunca entendí a Disney, aunque lo sigo mirando con mis ciento cincuenta años, nunca voy a comprender la parte en donde todos se ponen a bailar y cantar que se aman en el medio de la cafetería de la escuela, porque lo haces acá, en el mundo real y te llevan derechito al loquero, te aviso por si se te ocurre hacerlo. No da, porque sabemos que bailas mal y tampoco sos Zac Efron, como ella tampoco es Vanessa Hudgens.
Pero bueno, el cuentito nos encanta, porque es atractivo, porque nos encantaría bailar the time of my life y que nos levanten como en dirty dancing, aunque pesemos mil kilos más que la protagonista.

Yo creo que los finales felices no existen, quizás porque nací en esta época, noventosa, ochentosa, pero igual, qué tiene que ver eso cuando se trata de amor. Creo que le encontré la vuelta, me digo a mí misma mientras escribo, ¿Qué carajo escribís? Dale andá al punto, cerrá la reflexión, decile a todos lo que pensás. Así que acá les va.

Lo que yo creo es que amamos el cuentito, porque sabemos que nunca va a pasar, siempre anhelamos eso que no tenemos, y queremos lo que los demás tienen, por más de que sea imposible y por más que no tengamos los medios. Somos insoportables queriendo todo el tiempo, somos inconformistas, lo que buscamos es eso que nos llene esa parte que no se llena con lo que vivimos en la realidad, por eso también existen las historias de amor épicas, como la de Titanic, o sea, Rose tenía lugar en la madera de mierda esa, podrías haberle dejado un espacio a Jack, gorda. Proyectamos todo el tiempo porque estamos aburridos, o porque muchas veces la rutina nos consume tanto que necesitamos apropiarnos de una historia que no es nuestra para pensar que en algún momento la vamos a vivir nosotros, pero no, no te olvides que sos real. No te olvides que te dejaron y que dejaste, no te olvides que lloraste por todo y por nada, y que después de unos años, cuando los pedacitos de esa boludez atómica se renuevan, haces una regresión y te decís a vos mismo, ¿Yo lloraba por eso? ¡Qué boludo!

Y después te vuelve a pasar, y otra vez y otra vez, hasta que llega un punto en el que te conocés a vos mismo, más que tu psicólogo que está cansado de escuchar las mismas historias una y otra vez, y te decís a vos mismo: Hoy quiero ser yo, quiero ser diferente, quiero caminar diferente, disfrutar, eso quiero, quiero lo que los demás no tienen, me cansé de lo usual, me cansé de lo común. Te decís a vos mismo "Sé que voy a estar poco tiempo acá"; porque seguro se te cruzó la imagen de tu viejo, o tu abuelo contándote sus frustraciones que les imponían sus padres, o ellos mismos se imponían por miedo.

Y la realidad es que el cuentito existe para disfrazar el miedo, como una capa de invisibilidad que te sirve hasta que te despertás sin ser adolescente, y tenés esos sueños que nunca cumpliste porque fuiste y sos un pelotudo. Porque ser un boludo es fácil, pero animarse, uy, animarse es lo más difícil que existe, pero una vez que te animaste, no te para nadie.

Entonces quedamos así, los cuentitos para los inseguros, y para vos la realidad. Cuando despiertes te vas a dar cuenta que el mundo está acá, y las horas pasan, tic, tac. Cuando te des cuenta vas a tener cincuenta años, te va a faltar el pelo y te va a crecer en otro lado, vas a tener hijos a los que les vas a contar tus frustraciones, y no creo que quieras eso.
Con lo único que concuerdo con Disney es que lo que te propongas, por más alocado que sea se cumple, pero los brazos cruzados no sirven, este es mi consejo.

Viernes 6 de noviembre de 2015

Las cosas como son

  loli

Light no es rico, yo también no es amor, taza no es vaso, fresco no es frío, amar no es querer, querer no es tener ganas, una mascota no es un hijo, el running no es un deporte, concretar rápido no es ser promiscuo, tener ganas no significa esperar para siempre, quedarse no es querer estar, salir a bailar ya no es bailar, una más y nos vamos significa que no sabemos cuándo volvemos, te quiero no es me gustas, y me gustas no es te quiero, de a dos es suficiente, tres son multitud, simpatía no es fealdad, escuchar no es prestar atención, después arreglamos significa que nunca más vamos a volver a hablar, amar es un compromiso, leernos no es conocernos, conocer no es stalkear, a veces temblar no es por frío, anhelar no es lo mismo que desear, necesitar no es extrañar, extrañar es aceptar que estamos lejos, bailar pegados es bailar.

 

Miércoles 4 de noviembre de 2015

Es Amor

  loli

Amor es… ¿Quedarse esperando algo que no va a llegar nunca y que solo existe en tu imaginación? ¿Esperar que vuelva? ¿Salir al mundo a buscar a tu media naranja? ¿Querer sin reciprocidad? ¿Lo físico? ¿Rogar que te quieran igual que lo que vos querés? No hay que confundir el amor con el egoísmo, porque celar no es querer, y no querer tampoco es ignorar.

¿Qué es el amor? ¿Un estado de ánimo que cambia con las estaciones, con los cambios climáticos o de la forma en que durmamos la noche anterior? ¿El amor es afecto, es deseo, es sexo, es intercambio? ¿Es buscar en el otro eso que nos falta? ¿Es lo más maravilloso o el arma destructiva más poderosa? ¿Es respeto, es dedicarse, es querer lo mejor para el otro o querer que el otro sea como nosotros queremos? ¿El amor es jactancioso o es modesto? ¿Es una sumatoria o nos divide? ¿Puede soportar cualquier cosa o tiene fecha de vencimiento?

Para mi el amor parte desde el compañerismo, no ser mediocre, ni mentiroso. El amor no es un pacto, tampoco firmar papeles, ni cambiar un estado en una red social, es la droga más sana del mundo y está completamente sobrevalorada. Nadie parece entender bien el concepto, ni la diferencia entre amar y querer.

Si buscas solemnizar al amor, y no podes solo sentirlo entonces no es amor.

Algunos priorizan el optimismo cuando creen estar enamorados pero cuando la reciprocidad no se presenta se hunden en la negatividad, como si no hubiera grises. Otros simplemente piensan que si aman a otros así podrán amarse a sí mismos, pero no entienden que primero hay que quererse para poder estar bien con el otro.

Algunos piensan que el amor no viene con una carga de responsabilidad, creen que si ignoran lo que les pasa ganarán una batalla o algo que inventaron para creerse superiores.

El amor es la energía más inmensa e inagotable del planeta pero parece que está desapareciendo a medida que pasa el tiempo, a medida que creamos esas aplicaciones con botones que sirven para ahorrarnos el placer de conocer a alguien. Mirarse a los ojos, sentarse en un bar, tomar un café o una cerveza y charlar parece algo utópico, pero a mi solo me parece triste que se lo vea así.

A veces pensamos que el amor es idealizar, y engordamos esa idea hasta que explota en un millón de decepciones que después nos carcomen por años, y nos marcan con cicatrices innecesarias.

Amor no es presión, así como tampoco es estar obligado a comprometerse a algo que no necesitas.

El amor no se exige, pero tampoco se espera, porque lo único que logras esperando al amor es que en el momento que logres encontrarlo no lo reconozcas.

El amor es la habilidad de arriesgarse en el momento oportuno, y saber aceptar las derrotas con el corazón roto y la frente en alto.

 

Estereotipos

 

Creo que nos pasa a muchos, no solo a mí. Los estereotipos nos invadieron para complicarnos la autoestima.  Vinieron a loli implantarse en la sociedad como un taladro en la cabeza: que si no sos lindo, o flaco, o estás vestido de marca no sos nadie.

Me gustaría saber por qué les hacemos caso, por qué importa tanto lo que dice el otro, si ellos también tienen sus inseguridades.

Hoy si no cumplís estas expectativas superficiales no encajas, y automáticamente te desvían a ese grupo de personas que no califican. Ya sea en un boliche cuando te rebotan en la puerta por portación de cara, o en un trabajo, o tus propios amigos y familia.

Hace poco escuchaba en la radio a una chica que contaba que sufría de problemas alimentarios porque en la secundaria el grupito popular le hacia bullying. Y yo pensaba, wow, cuánta inseguridad deben haber tenido esas personas que cargaban a esta chica para sentirse un poco mejor con ellas mismas.

Creo que de a poco nos fuimos convirtiendo en robots, consumiendo basura por internet, y especialmente en las redes sociales, donde todo es más crudo, no hay filtros y cualquiera puede decir lo que piensa por más que esté lastimando.

Nunca sabemos qué daño le estamos causando al otro con nuestra mirada crítica.  No todos somos igual de fuertes, no todos podemos acostumbrarnos a la idea de que lo superficial está bien.

Por eso hay que mirarse al espejo y aceptarse.  Cuando uno logra quererse a sí mismo, no hay forma de que lo de afuera afecte. Si es una crítica constructiva puede ayudar, pero criticar para herir, para creer que somos superiores, no sirve. Los argentinos ya de por sí, somos egocéntricos, pensamos que somos los mejores en todo, no sólo en fútbol.  Vivimos criticando a los demás, pero nos hace falta un poco de autocrítica.

El primer paso es aceptar que uno está equivocado. Y allí viene lo más difícil: a nadie le gusta que le digan que no tiene razón. Hay que darse cuenta de que de a momentos uno la pifia. Pedir perdón lo hace cualquiera, pero de verdad sentir el arrepentimiento y hacer cosas para convivir mejor es primordial para vivir en sociedad.

Aceptate, todos somos distintos, física y mentalmente.  Siempre va a haber alguien que no va a encajar con tu concepto de belleza, pero la realidad es que todos somos bellos a nuestra propia manera.

 

¿Internet está matando al amor?

  loli

Parece que las relaciones amorosas como las conocemos murieron, y es todo culpa de Internet. La era del amor rápido. Nosotros, la gente moderna, acostumbrada a consumir nueva información todo el tiempo, hemos descubierto que necesitamos cambiar nuestro estado de Facebook, antes de haber siquiera decidido si estamos en una relación seria, o en una aventura de verano. Necesitamos probarle al mundo que estamos absolutamente locos por nuestra pareja, entonces le llenamos el timeline a nuestros amigos de fotos que muestran que nadie podría hacernos más felices que “nuestra media naranja”. Pero luego, a la semana, si discutimos con nuestra pareja, volvemos a cambiar nuestro estado en Facebook. Totalmente innecesario.

Los "para siempre”, se han convertido en una leyenda. Ya no hay espacio para una clase de amor como The Notebook.

Todos queremos a alguien que nos diga que estamos hermosos aunque seamos un desastre porque recién nos levantamos. Todos queremos ese alguien que esté de acuerdo con nuestras estupideces, y que los días de lluvia nos amen un poco más. Nosotros, la generación z, que crecimos mirando películas como las de Ryan Gosling y Leonardo Di Caprio enamorándose en un barco a primera vista, solo para darnos un poco de esperanza.
Hoy en día podemos encontrar pareja hasta por Tinder. Y aunque parezca algo loco, vamos a afrontarlo, ¿quién no se enamoró alguna vez stalkeando?

Las redes sociales hacen todo más fácil; ahora podes saber la vida de otra persona con tan solo entrar a su perfil de Facebook.

No necesitamos hablar de que si somos compatibles o no, o si tenemos un futuro planeado. El punto es que, ya no hablamos más. Y eso es triste.

Afrontémoslo, ¿por qué gastar dinero en un bar cuando podes estar tirado en la cama comunicándote con otra persona? Tal vez porque cuando nos aburrimos de un tópico podemos empezar a mirar otras páginas sin que nadie se enoje con nosotros. Pero en realidad, ¿estamos siendo nosotros mismos cuando estamos en línea?

Todos tomamos nuestras mejores fotos e intentamos que nuestras vidas parezcan más interesantes de lo que de verdad son. Es como photoshopear nuestras personalidades: estamos mostrando solo nuestras mejores partes, y ni siquiera son totalmente reales. Todos lo notan, no podemos dejar pasar más de dos horas seguidas sin agarrar el celular o aparato electrónico, somos dependientes de ese mundo paralelo inventado.

Todos somos adictos al amor, pero también a aplicaciones como Facebook, Instagram o Tinder, los sitios en línea se convirtieron en nuestras nuevas “necesidades”.

Solo se necesita una selfie para encontrar gente que esté dispuesta a mostrarnos su interés. ¿Pero donde quedó la emoción de mirarse a los ojos? Seguimos buscando algo más, como si las personas fueran algo que pudiéramos comprar mediante un catálogo de ebay.

Una de cada diez personas ha admitido usar Internet para conseguir servicios que tengan que ver con citas, así como el “sex-texting” en Snapchat (mensajes o fotos con tono sexual) se han convertido en un fenómeno diario.

Todos nos hemos olvidado lo divertido que era tocarnos por debajo de la mesa, o cosas como esas, ya ni siquiera tenemos tiempo para eso. Es más, tampoco queremos perder nuestra energía poniéndonos nuestros mejores outfits para el trabajo. ¿Por qué, si hay al menos diez personas que dicen que somos perfectos en Instagram?, incluso si estás hablando con ellos desde tu cama con el maquillaje corrido.

Personalmente soy una persona chapada a la antigua, y me gustaría saber si los chicos con los que salgo no tienen una extraña personalidad. Hace poco tiempo me di cuenta que  Internet tiene miles de chicos catalogándose como “forever alone” porque sus inseguridades salen a flote.

Es como si todos estuviéramos buscando amor de plástico, cuando las mismas palabras que utilizamos online pueden usarse en pocos segundos, de otra manera y provocar otras respuestas.

Parecía claro: si la terrible sensación de soledad pudiera resolverse con sólo un par de clics, es lógico pensar que una persona puede llegar a volverse adicto. Y tal vez no hay amor real y está bien verlo como la falacia que es, pero la emoción de una buena cita o encuentro, algo real, parece haber sido opacada por un par de clics en las miles de redes sociales.

En tanto… creo que el amor ha pasado de moda, o por lo menos eso parece, el Internet está matándolo de a poco. Necesitamos volver a ser lo que éramos, mirarnos a los ojos, disfrutar aunque sea un minuto sin estar atrapados en esa cárcel de aplicaciones. Se es más feliz cuando uno es natural.


Crisis de los 20

 

Crecimos. Los 90’ quedaron atrás, los días de juego se acabaron, la primaria, la secundaria, esos años dorados que permanecerán  lolien nuestros recuerdos por siempre, hoy fueron suplantados por responsabilidades. Algunas impuestas por la sociedad y otras impuestas por nosotros mismos. Todos queremos cumplir esos sueños que vienen creciendo en nuestra cabeza hace años, pero nos damos cuenta que son más difíciles de concretar de lo que parece.

Aprendemos que hoy en día si no estudiás lo que te apasiona, un vacío empezará a crecer dentro tuyo.  Pero no es sólo el estudio, apenas empezás esta nueva década comenzás a darte cuenta que no todo es color de rosa como antes, ya tuviste varias caídas que te marcaron.

Te dejaron, dejaste, pensaste conocer al amor de tu vida, pero cuando aquello terminó aprendiste que hay algo más allá de lo que vemos en las películas. Los finales felices existen, pero también existen las peleas absurdas, algunas personas no son tan amigables, y aprendiste que también aquellos amigos que pensabas eran indispensables se convierten en desconocidos.

Te cuesta coordinar horarios, ya no ves tanto a tus seres queridos, porque estás ocupado en tu nube, y después te arrepentís de no haber hecho aquel llamado que sabías que deberías haber hecho.

Salir a bailar ya no te resulta tan interesante como antes, conociste nuevas formas de divertirte, como disfrutar de esas caminatas con música en tus auriculares, esos encuentros casuales con tus amigos son los mejores, porque sabemos que lo planeado casi nunca funciona como imaginamos.

Empezaste a intentar planear un futuro, ya sea con tu pareja o estando solo, querés tu propio espacio, tu independencia económica, ya no sos un niño, tus preocupaciones no son las mismas y querés ver más de lo que hay en este hermoso mundo.

Estás cambiando. Descubriste nuevas metas a alcanzar porque dejaron de ser las mismas que hace dos años. Comenzaste a entender quién sos y que cuando te preguntan ¿Cómo estás? La respuesta no es siempre “Estoy bien” aunque siempre resumimos así para no ahogar al otro.

Pensás, divagás y entendés cosas que antes te parecían utópicas, como el valor del dinero, el valor de la amistad y el incondicional amor de la familia. Hablando de la amistad, comenzás a darte cuenta quiénes son tus verdaderos amigos, ya no es esa cantidad exorbitante que era antes, ahora los contás con pocos dedos y sabés a quién llamar en caso de cualquier emergencia sentimental.

Empezar una década nueva parece algo simple, pero no es tan así, hay muchas cosas que te curten de una manera distinta. Llorás, reís y cantás igual que ayer, pero hoy con más potencia, porque comprendiste que el tiempo vuela, porque lo ves en tus viejos, porque lo ves en tus abuelos, ellos te cuentan sus frustraciones como, “yo no pude así que vos por favor hacelo por mi”. Y esa nostalgia de ver pasar el tiempo como una brisa te hace replantearte más aquello que ayer pasabas por alto.

Entendiste que el tiempo sana algunas heridas que pensabas que iban a durar por siempre, también que el que odia es porque amó, y el que ama no es igual al que quiere.

Las peleas te sirven para replantearte tus errores y no volver a repetirlos, te ayudan a ser responsable. Pero también te contradecís, en cierto punto, porque sabes que las decisiones que no tomas hoy, mañana otro que encuentre la oportunidad que vos perdiste la tomará sin dudarlo.

Querés con más fuerza a aquellos que estuvieron siempre, en las malas, en las buenas, y en las divertidas, y aquellos que se fueron o dejaste ir, quizás no eran tan importantes en tu vida.

Aprendiste a guardar secretos que podrían generar guerras, y aprendiste a confiar tus secretos a la persona indicada. Ya sos consciente de que esa confianza que se gana, no es para todo el mundo y que una vez que esa confianza se rompió no hay vuelta atrás.

Descubriste que la traición existe, así como también existe el amor. A veces pensás en el cuentito de que todo va a estar bien, porque a todos nos gusta creer en esa realidad paralela donde conocemos a esa persona que nos vuela la cabeza, y se complementa con nosotros para transmitirnos música en las venas.

Las relaciones de una noche ya no te llenan como antes, sabes que en realidad necesitás algo más. Emborracharte con tus amigos y al otro día no poder levantarte no es tan fácil de sobrellevar como tres años atrás. Estás en busca de algo nuevo.

Cuidas un poco más tu bolsillo porque comprendiste aquello que te decían tus viejos. “Cuando seas grande vas a encontrarle el valor al dinero”, y es así, cuando uno se esfuerza por obtener aquello que le cuesta horrores, y al fin obtiene la recompensa, le da culpa malgastar eso que costó muchísimo obtener.

Ya aprendiste a tomar tus propias decisiones. Intentás que las redes sociales no afecten tanto tu vida, porque seamos sinceros, perdimos mucha comunicación, eso de sentarse en un bar y que la magia fluya, ha quedado un poco en el pasado. Hoy el mundo se maneja y viaja por Internet, y allí es donde nos solemos esconder para no mostrar nuestros verdaderos sentimientos.

Tus sentimientos varían según el día, el clima, y lo que haya para comer, porque estás agotado, aunque tus viejos no lo entiendan, como decía Paola Argento, “Que difícil es ser yo”.

Te diste cuenta que atarse al pasado no sirve de nada porque adelante hay cosas nuevas y mejoradas. Aunque la nostalgia siempre exista, hay que aprender a disfrutar del presente.
No importa si decís que te gustaría volver a no tener responsabilidades, a todos nos pasa y es normal, créeme, a tus viejos también les pasa. Cada año vivido te hace crecer como persona, como amigo, como hijo, y no hay nada de que arrepentirse, eso dejémoselos a los cobardes.

Un amigo me dijo que estamos viviendo la mejor época de nuestras vidas y que se vienen los mejores años, que aquí en este trayecto, conoceremos a alguien con quién quizás compartamos el resto de nuestras vidas, a nuestros mejores amigos, y aprenderemos cada vez más de nuestro alrededor.

Los años vuelan, las décadas suman así como suman las experiencias. Mi querido lector, a vos te digo, aprovechá, viví, reíte hasta que te duela la panza, a veces date el gusto de ser infantil, pero siempre con responsabilidad. Las mejores cosas ocurren espontáneamente, y lo estructurado aburre, en demasía. No te dejes engañar, no te dejes usar, respetáte y crecé acompañado de tu definición de felicidad.

Felices veintitantos.