por Candela Saldaña - 14 abr 2019

 

“-Ladislao, ¿estás ahí…?  -A tu lado, Camila”.  Camila (1984)

 

Desde que vi por primera vez la película Camila, dirigida por María Luisa Bemberg y protagonizada por Susú Pecoraro e Imanol Arias, quedé fascinada por ese trágico y prohibido amor.  Si hay algo que verdaderamente me encanta de la historia argentina son los romances: apasionados, desenfrenados y ocultos, de aquellos personajes a los que conocemos por la importancia de sus vidas públicas.

 

Esta historia en particular ocurre durante la segunda presidencia de Juan Manuel de Rosas, a quien la Sala de Representantes volvió a nombrarlo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires debido a la conmoción por el asesinato de Facundo Quiroga.  En Córdoba, la Sala confirió al “Restaurador de las Leyes” la suma del poder público.

 

Durante este segundo mandato, que junto con el anterior lo tuvo diecisiete años en el poder, el Gobernador redujo considerablemente el accionar de sus rivales políticos, entre ellos, los unitarios.  Por este motivo, estableció la obligación de portar sobre las prendas una cinta colorada: la divisa punzó como distintivo de los federales, para diferenciarse del celeste que representaba a los unitarios.

19 04 14 CS Camila OGorman y Ladislao Gutiérrez amar en tiempos coloniales 2

Este tenso clima de rivalidades políticas entre unitarios y federales, así como también el accionar de cada uno, estuvo en el ojo público.  Pero sin duda, el turbulento romance entre Camila O’Gorman, una señorita de la más alta sociedad, con amistades políticas directas con el gobernador Rosas; y Ladislao Gutiérrez, sacerdote de la Iglesia del Socorro, sobrino del caudillo federal Celedonio Gutiérrez, gobernador de Tucumán, fue lo que más escandalizó a la sociedad porteña de entonces.

 

El romance comenzó en 1843 cuando Camila, una joven aristócrata de 18 años, conoció al padre Ladislao Gutiérrez, un sacerdote jesuita un año mayor que ella, que había asistido al seminario junto al hermano de esta y que provenía de un entorno católico familiar muy respetado.  Había sido nombrado párroco de la familia O’Gorman y pronto pasó a ser invitado a la propiedad familiar de estos.  Camila y Ladislao comenzaron rápidamente un romance clandestino.

 

El 12 de diciembre de 1847, se fugaron a caballo y tras una escala en Luján llegaron al pueblo de Goya, en Corrientes.  En ese entonces, esa provincia se encontraba bajo el control de opositores al gobernador Rosas.  Una vez allí cambiaron sus nombres por los de Máximo Brandiu, comerciante, natural de Jujuy; y su esposa, Valentina Desan.  Con esas nuevas identidades decidieron abrir una escuela para niños, mientras se preparaban para su huida definitiva a Brasil.  Vivieron en la ciudad de Goya cuatro meses.

 

Hasta que el 16 de junio de 1848, Ladislao fue descubierto por un sacerdote irlandés que estaba de paso por el poblado, quien lo denunció ante las autoridades.  La pareja fue encarcelada y trasladada a la cárcel Santos Lugares de Rosas, en la provincia de Buenos Aires, donde permanecieron en celdas separadas esperando la decisión del gobernador.

 

Estaban incomunicados entre ellos, pero hay registros que establecen que Camila pudo hacer llegar una carta a su amiga Manuela Rosas, hija del gobernador.  Esta le contesta el 9 de agosto alentándola a no dejarse quebrar y diciéndole que la ayudaría.

 

Rosas, acorralado por las críticas opositoras que lo acusaban de ser un régimen sin moral alguno y frente a los amancebamientos de algunos curas, ordenó el fusilamiento de la pareja, pese a los pedidos de clemencia de su hija.

19 04 14 CS Camila OGorman y Ladislao Gutiérrez amar en tiempos coloniales 1

En la mañana del 18 de agosto de 1848, Camila O’ Gorman de 23 años y Ladislao Gutiérrez de 24, fueron llevados en sillas con los ojos vendados hasta el patio trasero de la prisión, donde un pelotón de fusilamiento los ejecutó.

 

En una nota escrita por Ladislao en su celda, cuando se enteró que Camila correría su misma suerte, decía: “Camila mía: Acabo de saber que mueres conmigo.  Ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios.  Te abraza tu Gutiérrez”.

 

Esta historia de amor de inocentes víctimas de intereses políticos, iba a convertirse con el tiempo en uno de los sucesos más recordados de los ocurridos durante el régimen de Rosas.

 

Algunos turbulentos romances de nuestra historia argentina quedaron plasmados en testimonios y registros históricos.  Otros, quizá, hayan muerto junto con sus apasionados protagonistas.  Sin embargo, podrán pasar siglos que seguirán estando en la memoria colectiva por mucho tiempo más.  Porque, ¿existe algo que genere mayor atracción que los amores clandestinos, prohibidos o secretos?