2016, el año más caliente.  ¿Y 2017?

por Osvaldo Pimpignano

22 jun 2017

 

 

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que 2016 fue el año más caluroso jamás registrado, con una temperatura media superior en aproximadamente 1,1° C a la de la era preindustrial.

 

Según un análisis consolidado de la OMM, 2016 ha sido confirmado como el año más caluroso del que se tenga registro, al llegar a superar incluso las temperaturas excepcionalmente elevadas de 2015.

 

La Tierra sufrió en 2016 y por tercer año consecutivo, las temperaturas más altas desde que se llevan registros. La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que la última vez que el planeta soportó estas temperaturas, fue hace unos 125.000 años.

 

La temperatura media global ha aumentado en aproximadamente 1,1° C desde el período preindustrial. Además, la misma superó en unos 0,83° C la media a largo plazo de 14° C, del período de referencia 1961-1990 establecido por la OMM; y en alrededor de 0,07° C el récord anterior, alcanzado en 2015.

 

Por otra parte, la Casa Blanca ha concretado su retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, lo que significa un oscuro porvenir sobre como este país tratará el cuidado de la contaminación atmosférica causante del este cambio.

 

Con anterioridad, los países participantes en la conferencia de la ONU sobre cambio climático que se celebró en Bonn (Alemania) del 8 al 18 de mayo de este año, tenían pocas expectativas sobre una decisión favorable de la Casa Blanca dado que Donald Trump había delegado la representación de Estados Unidos en su hija Ivanka, una persona sin especiales conocimientos sobre cambio climático y relaciones internacionales.

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Para el análisis de la OMM, se utilizan datos de la NOAA de los Estados Unidos de América; del Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales, de la NASA; del Centro Hadley, del Servicio Meteorológico del Reino Unido; de la Unidad de investigación climática de la Universidad de East Anglia; y de otros organismos privados o gubernamentales, como las estaciones científicas que Argentina mantiene tanto en la zona continental como Antártica.

 

La OMM se basa también en los datos de reanálisis del Centro europeo de predicción meteorológica a medio plazo y del Servicio sobre el cambio climático del programa Copernicus, que usan un sistema de predicción meteorológica para combinar múltiples fuentes de datos y facilitar así un panorama más completo de las temperaturas mundiales, en particular en las regiones polares.

 

“2016 fue un año extremo para el clima mundial y se trata del año más caluroso del que se tengan datos”, dijo el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas. “No obstante, las temperaturas no son sino un aspecto de la nueva realidad”. “Los indicadores a largo plazo del cambio climático causado por el hombre alcanzaron nuevos valores máximos en 2016”, manifestó. “Las concentraciones de dióxido de carbono y de metano aumentaron vertiginosamente hasta alcanzar nuevos récords. Ambos contribuyen al cambio climático”, dijo el señor Taalas.

 

El dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante siglos y en el océano, donde provoca la acidificación del agua. Su concentración en la atmósfera supera en estos momentos el nivel simbólico y significativo de 400 partes por millón.

 

“Se han batido también los récords de extensión mínima del hielo marino en el Ártico y la Antártida”, señaló Taalas. “El deshielo de los glaciares de Groenlandia –uno de los factores que contribuyen a la elevación del nivel del mar– empezó pronto y a buen ritmo. La extensión del hielo marino del Ártico fue la más reducida jamás registrada tanto al comienzo de la estación de deshielo en marzo, como en el momento álgido del período normal en que se produce de nuevo el congelamiento, en octubre y noviembre”, indicó. “El Ártico se está calentando a un ritmo que es el doble de rápido que el promedio mundial. La pérdida constante de hielo marino está condicionando los regímenes meteorológicos y climatológicos y la circulación oceánica en otras partes del mundo. Asimismo, no conviene olvidarse de que la fusión del permafrost entraña la posibilidad de que se libere metano”, explicó. (N del A: Ocasionalmente castellanizado como permahielo, permagel o permacongelamiento, “permafrost” es la capa de suelo permanentemente congelado, pero no permanentemente cubierto de hielo o nieve).

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En los meses iniciales de 2016, un episodio muy intenso del fenómeno de calentamiento de El Niño trajo consigo la subida de las temperaturas. Pero incluso una vez concluido ese episodio, las temperaturas siguieron estando muy por encima de la media. Los 16 años más cálidos de los que se tengan datos se han registrado todos en este siglo, salvo 1998, año en que hubo un episodio intenso de El Niño.

 

A lo largo del año 2016 se produjeron numerosos fenómenos meteorológicos extremos que causaron enormes pérdidas humanas y económicas. También el calor oceánico sin precedentes contribuyó a una decoloración generalizada de los arrecifes de coral afectando la vida marina.

 

Los informes anuales sobre el clima abarcan las variaciones naturales interanuales del clima y del cambio climático a largo plazo provocado por las actividades humanas, y sirven para informar a las instancias decisorias acerca de la necesidad tanto de controlar el cambio climático como de adaptarse al mismo. Existe un margen de incertidumbre de más/menos 0,09° C para el valor de las anomalías de la temperatura.

 

El período preindustrial se ha definido de varias maneras, entendiéndose normalmente como el lapso de 1850 a 1899 o el de 1880 a 1899. El valor de 1,1° C es válido (con un margen de hasta un decimal) para cualquiera de esos períodos.

 

Si nos atenemos a las temperaturas del pasado verano austral todo hace suponer que en 2017 se puede volver a superar las temperaturas máximas del 2016.

 

La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua.

 

Fuentes: OMM, NOAA, NASA.