por Patricia Grau-Dieckmann - 09 ene 2024

 

Los griegos antiguos consideraban que la belleza ideal encontraba su más cabal expresión en la representación del cuerpo humano armónico. En la Grecia arcaica (650 a 490 a.C.) el kouros era el tipo de estatua más difundida tallada en mármol. Se trata de hombres jóvenes desnudos que miran al frente en una postura simétrica, el peso repartido entre ambas piernas, con un pie adelantado y los dos brazos -los puños cerrados- cayendo a los costados del cuerpo, posición claramente inspirada en las esculturas egipcias, con los que mantenían un trato comercial. Los músculos y otros detalles corporales están tenuemente insinuados. Estas estatuas podían ser la representación de un dios o un atleta, una ofrenda a una divinidad o un homenaje en la tumba de un joven. No eran retratos pues presentan rostros idealizados y todos mostraban la llamada “sonrisa arcaica”.

 

24 01 09 PGD La eterna belleza de los griegos Parte 2 1

Kouros de Melos, 550 a. C., Museo Arqueológico Nacional, Atenas.

 

Los kouroi (el plural en griego de kouros) no presentan innovaciones pues la repetición exacta del modelo aseguraba el éxito del escultor. Experimentar con una nueva pose era sumamente arriesgado ya que muchas piezas se rompían o desplomaban. Si bien el mármol es un material pesado, tiene poca fuerza tensora y se rompe simplemente por su propio peso si algún segmento (por ejemplo, un brazo extendido) sobresale del bloque y no está debidamente sostenido por puntos de apoyo.

 

Los artistas griegos creaban sus esculturas con un concepto abstracto de la belleza ideal. Creían que no sólo debía representar a un hombre real sino más bien crear un objeto bello en sí mismo. Para lograrlo recurrían a la simetría y a la repetición exacta de las formas. Los kuroi, sin embargo, comenzaron a ser representados cada vez con mayor naturalismo. La razón por la cual lograron modificar esa postura y cambiar la expresión de los rostros es que no estaban delimitados por su ideología religiosa, que necesitaba que las esculturas perduraran eternamente. Se despegaron de la norma cultual de los egipcios y así consiguieron alcanzar su objetivo de belleza.

 

(Continuará)