A 100 años de la Revolución rusa,
el día que el capitalismo tembló (Primera parte)
por Agustín Boero
17 dic 2017
Hay hechos o procesos que producen una alteración sin igual de lo establecido, de la normalidad. Estos procesos de ruptura no implican de ninguna forma una modificación total, pues en última instancia cualquier proceso de ruptura es producto de factores previos que posibilitaron y condicionaron su desarrollo. En el caso de la revolución rusa, que es el tema que invito a tratar hoy, los factores previos son determinantes para entender el carácter que ganará el levantamiento que empezó como una clásica revolución burguesa del siglo XIX, para transformarse en una revolución de un tono rojo, muy rojo.
Factores previos
-Al comenzar el siglo XX, Rusia estaba integrada al sistema económico mundial como un “imperio periférico” y los diversos intentos de modernización generaron importantes dislocaciones sociales.
-La cultura rusa, desarrollada principalmente por la intelligentsia rusa (burgueses, pensadores y artistas rusos), tuvo desde mediados del siglo XIX una clara orientación hacia la crítica social y el cambio revolucionario.
-El socialismo en Rusia tuvo varios insumos teóricos, uno de los cuales fue el populismo.
-Pese a su derrota, la Revolución de 1905 universalizó la política en Rusia y dio nacimiento a un órgano fundamental del movimiento revolucionario: el soviet.

Observando todos los factores previos, podemos hacernos una idea de la situación límite en la que se encontraba el régimen zarista para comienzos del siglo XX. Pero de por sí, esto solo no alcanza para explicar el desarrollo posterior al estallido y su desenlace en un gobierno socialista revolucionario. Creo que en este caso, debo coincidir con ciertas corrientes del pensamiento marxista sobre la idea de que no alcanza solo con que las condiciones estén dadas para que la revolución del proletariado ocurre, sino que es necesario fomentarla/incentivarla para que se desarrolle. Y es en esta idea del voluntarismo, de la vanguardia revolucionaria que se adelanta y genera las situaciones para que el proletariado tome el poder, donde se encuentra explicación a la toma del Palacio de Invierno en 1917 a manos de los bolcheviques.
La Primera Guerra Mundial fue la gota que rebasó el vaso. Las derrotas en la guerra, la destrucción de la economía agraria, la crisis de un pueblo harto de un zarismo opresor se combinaron en el momento justo. Ese momento será en febrero de 1917, cuando las manifestaciones en las calles de Petrogrado, que comenzaron como parte del Día Internacional de la Mujer (23 de febrero), enciendan el espíritu de lucha de los trabajadores y marginados. La dirigencia socialista fue tomada por sorpresa ante tal manifestación, que se sostuvo a lo largo de la semana y que fue escalando en su radicalidad cuando los regimientos del ejército decidieron no continuar con el baño de sangre y unirse a los soviets (asamblea) de los trabajadores. El zar Nicolás II debió abdicar y dar paso a un Gobierno Provisional… pero las llamaradas de la revolución todavía no se habían apagado.
El Soviet de Petrogrado, que era la voz de los obreros y los partidos de izquierda, se erigió como un poder simultáneo al Gobierno Provisional, dirigido por la burguesía y elementos del socialismo moderado. Cada decisión que era tomada por el Gobierno Provisional era avalada o rechazada por parte del Soviet y de esa forma se iba avanzando, con idas y venidas. El gobierno dual no podía durar por mucho tiempo. La guerra continuaba y las posiciones con respecto a seguir o no se volvían cada vez más radicales. Los bolcheviques, con Lenin a la cabeza, propugnaban la búsqueda de la paz inmediata aunque ello conllevara la pérdida de grandes territorios del oeste del antiguo imperio. Pero el Gobierno Provisional, con Kerensky como Primer Ministro, tenía otra postura: la guerra debía continuar hasta las últimas consecuencias.
En Octubre de 1917, ocurriría la Revolución bolchevique que acabaría de una vez por todas con el gobierno provisional e instauraría el comienzo de la “dictadura del proletariado”. La expropiación a la burguesía, los terratenientes y el clero se convirtió en moneda corriente; a la vez que se avanzaba en la búsqueda de la colectivización de las tierras y la administración de las fábricas en manos de los obreros. Aunque habían tomado el poder, los bolcheviques no representaban más que una pequeña fracción dentro del amplio espectro revolucionario, sin contar que los contra-revolucionarios se organizaban para dar batalla.
Comenzaba así el periodo de la guerra civil, que duraría aproximadamente 6 años, donde los hermanos darían muerte a los hermanos. La lucha del capital contra el comunismo recién estaba marcando sus primeros compases…


