Cómo y por qué se produce un incendio forestal
por Osvaldo Pimpignano
09 nov 2016
Recurrentemente con la llegada del verano en Argentina se producen incendios forestales de magnitud, en particular si las lluvias inviérnales han sido escasas. Tambié suelen producirse incendios, por una práctica ancestral, la quema incontrolada de superficies agrícolas, ya sea para la eliminación de rastrojos o matorrales denominada "quema agrícola". Hace algunos años se produjo un siniestro de estas características en Campana al noroeste bonaerense y norte del Delta del Paraná cuyas cenizas y humo llegaron al AMBA. Más frecuentes son los incendios forestales que ocurren en zonas cordilleranas y serranías, como las de San Luis o Córdoba, generalmente desbastadores.
El pasado 7 de marzo una columna de humo alertó a los vecinos del barrio Pilar, de Bariloche sobre un incendio forestal. El Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales utilizó las calles internas de ese lugar para acercarse y para tomar dimensión sobre la peligrosidad del mismo que en ese momento se encontraba "fuera de control" informó RíoNegro.com.ar. Los brigadistas contaron con el apoyo de autobombas, un avión hidrante y el helicóptero del Sistema Nacional del Manejo del Fuego, cuya presencia, se destacó por su rapidez para realizar descargas y buscar agua en el lago Gutiérrez.

Los ministerios de Seguridad, Medio Ambiente, Campo y Producción de la provincia de San Luis informaron el pasado 16 de septiembre, que las hectáreas quemadas por los incendios forestales rondan las 16.000 y que las zonas de pastizales fueron las que sufrieron las mayores consecuencias, aunque los bosques nativos en la zona baja de la sierra también registraron importantes daños.
Un incendio forestal es el fuego que se extiende generalmente, sin control en bosques o terrenos forestales o pastizales silvestres, alentados por alta combustibilidad de los vegetales afectando la flora y fauna casi siempre en forma irremediablemente. Un incendio forestal se distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras, ríos y cortafuegos.
Los “incendios forestales naturales” han ocurrido desde siempre como un elemento normal en el funcionamiento de los ecosistemas. El fuego ha permitido la regeneración de diversos ecosistemas y la producción de una serie de hábitats en los que distintos organismos pueden prosperar. No obstante, la enorme proliferación de los incendios a causa de la actividad humana en estas últimas décadas sobrepasa la capacidad de recuperación natural.
Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos básicos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.
También se produce una paradoja, la luz solar es imprescindible para la vida vegetal, pero también provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del suelo. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30 % las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando paulatinamente. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y viento, la posibilidad de que una chispa provoque un incendio es casi segura. Independiente de que las condiciones ambientales sean favorecedoras para generar un incendio, en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que lo provocan, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o negligente.

Los fuegos intencionados representan un 70% de los casos. Siendo las más comunes la quema no autorizada, ilegal e incontrolada de superficies agrícolas para la eliminación de rastrojos para siembra o matorrales para la regeneración de pastos tiernos y sobre los que se pierde el control.
Los incendios por negligencia u otras causas accidentales representan un 15 % al-20 % de los casos. Aquí también aparecen las quemas agrícolas autorizadas (quema prescripta), en las que se perdió el control del fuego extendiéndose el mismo a terrenos forestales vecinos. Una causa habitual son las provocadas por turistas negligentes, que con una simple colilla, fogones mal apagados o quema de residuos basuras, pueden provocar un incendio forestal de gran magnitud.
Finalmente los incendios naturales, es decir por generación espontánea debido a situaciones ambientales representan menos de un 5 % de los casos y se deben generalmente a la acción de un rayo y en contadas ocasiones, menos del 2 %, un incendio es producido por otro anterior que no llegó a extinguirse del todo y se extiende a una nueva zona. Estos porcentajes son aproximados y puede variar de unas regiones a otras.
La propagación del fuego dependerá de las condiciones atmosféricas, de la topografía del lugar en el que se produzca y de la vegetación presente en el mismo. Normalmente se ocasionan en climas secos o subsecos, como el mediterráneo, donde la vegetación sufre estrés hídrico y además algunas especies vegetales como los pinos contienen resinas que ayudan a que el incendio se propague mejor y sea más virulento. Así mismo generalmente también poseen mecanismos de adaptación al fuego como por ejemplo las piñas serótinas.
Las piñas serótinas permanecen cerradas durante años en el árbol y sólo se abren cuando son sometidas a temperaturas superiores a los 45-50 grados. Los investigadores explican que, al producirse un incendio, estas piñas se abren y dispersan sus semillas, lo que contribuye a la regeneración natural de las zonas asoladas, para lo que serán necesarias varias décadas.
Los incendios forestales se propagan de varias formas, una es el fuego de suelo o subsuelo que se propaga por la materia orgánica en descomposición y las raíces. Casi siempre se queman despacio y en combustión incandescente con poca o ausencia de llama al no disponer de suficiente oxígeno. La otra es el fuego de superficie: el incendio se propaga por el combustible que encontramos sobre el suelo, incluye la hojarasca, hierbas, arbustos y madera caída pero no inmersa en la hojarasca en descomposición. También el de copas pasivo. Es el fuego que avanza por las copas de los árboles acoplado y dependiente de un fuego de superficie, si se extingue este se detiene el de copas. Finalmente el de copas activo. Es fuego avanza por las coronas de los árboles independientemente de la superficie generalmente incentivados por vientos mayores de 30 km/h y proximidad de copas. Este fuego es el causante de la mayoría de los incendios cordilleranos y serranos en Argentina.
Los grandes incendios forestales (GIF).
Los umbrales que los hacen GIF quedan a criterio del servicio de extinción de cada Administración pero se estima que una longitud de llama mayor a 3 metros, velocidad de propagación mayor a 1,2 km/hora y actividad de copas igual o mayor a fuego pasivo de copas se debería considerar GIF. Estos incendios son el problema grave, ya que calcinan enormes superficies en pocas horas o días. No dispongo de estadísticas argentina, pero en Cataluña, el ataque directo a las llamas, harto utilizado hasta ahora, se ha visto sustituido el empleo de ataques a distancia o indirectos, como el que se apoya en contrafuegos y quemas de ensanche, y se ha pasado del 98 % del perímetro tratado con línea de agua, y 2 % maquinaria del 1998 al 65 % línea de agua, 12 % herramientas manuales, 19 % quemas ensanche, y 4 % de maquinaria, cosa que indica un impacto en la modernización de la estructura.
La prevención del fuego debiera basarse, entre otras medidas, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en minimizar sus consecuencias una vez declarados apelando a la concienciación social educando a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas y fuertes multas coercitivas.
En los bosques implantados (no naturales) la realización de cortafuegos y una planificada y extensa red de pistas forestales y depósitos de agua. Esto no es válido para las masas boscosas con algún tipo de protección legal que impide su explotación, como las reservas naturales o parques nacionales en que su intangibilidad no puede alterase. La adopción de medidas legislativas orientadas a prevenir que existan personas o colectivos que puedan sacar beneficio de los incendios. Reforzar la persecución policial y judicial de los incendiarios para evitar que puedan quedar impunes.

Extinción
La defensa contra incendios forestales ha experimentado una continua tecnificación. No obstante, no evita la existencia de Grandes Incendios Forestales (GIF). Los GIFs son fuegos que muestran de manera sostenida un comportamiento que escapa a la capacidad del sistema de extinción, en los que su rápido crecimiento exige habilidad en el análisis del incendio e identificación de oportunidades de ataque al mismo, y un conocimiento previo del patrón de propagación que permita definir una eficaz estrategia de ataque. De lo expuesto se desprende que la extinción de incendios forestales es una tarea ardua y requiere de personal capacitado, bomberos, brigadistas, conductores de camiones y maquinaria pesada y pilotos de avión o helicóptero y otros auxiliares.
Consecuencias
En algunas ocasiones, muerte o daños físicos a las personas que intervienen en la extinción de los incendios o que resultan atrapadas por él. Ocasionalmente, perjuicios a la salud y bienes de las poblaciones humanas próximas. Los incendios forestales tienen diversas formas de impacto que son estudiados por la piroecología o ecología del fuego que analiza los procesos que conectan la incidencia natural del fuego en un ecosistema y los efectos ecológicos de dicho fuego. Los más destacados son la erosión del suelo al desaparecer la capa vegetal, una elevada erosión por lluvias provocando grandes pérdidas de suelo y nutrientes: También las altas temperaturas modifican la composición biológica y química del suelo, muerte o daños físicos a la población animal de la zona, por quemaduras o intoxicación respiratoria.
Medios disponibles
Como decíamos al principio, los incendios forestales en nuestro país son recurrentes y de gran magnitud. Para combatirlos la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable dispone de un programa denominado, Plan Nacional de Manejo del Fuego. Es el organismo nacional encargado de luchar contra los incendios declarados en áreas naturales o rurales, fue creado en 1996. Al 2012 disponía de once aviones hidrantes, cinco aviones de observación y una flota de camiones con tracción 4x4 (tres de ellos cisternas) especialmente carrozados como vehículos bomberiles. Además cuenta como reserva con el apoyo los cuerpos de bomberos locales, no siempre especializados en combatir este tipo de siniestro, también de los miembros de Parques Nacionales, la Gendarmería Nacional, la Fuerza Aérea y el Ejército. Este último dispone de aviones y helicópteros apropiados para colaborar en estas tareas.
Para evitar los incendios “lo más útil es rezar"
El actual ministro de Medio Ambiente, Rabino Sergio Bergman, se mostró enojado con el Gobierno por el recorte presupuestario que sufrió su cartera y expresó preocupación sobre los incendios forestales que suelen desatarse en verano y que tiene la obligación de prevenir. Reconoció que el Gobierno no ve "en el corto plazo" que su cartera "tenga la envergadura" necesaria para evitar los siniestros forestales el próximo verano. “El gobierno nos redujo el presupuesto general y nosotros lo queríamos ampliar. Así que vamos a ver cómo hacemos para tener, por lo menos, las mismas herramientas del año pasado”, lanzó el funcionario. Se debe tener en cuenta que una reducción con relación al presupuesto del año anterior no es nominal, ya que la moneda se ha depreciado aproximadamente un 50%.
El Secretario de Medio Ambiente aseguró que para evitar los incendios “lo más útil es rezar”. “En el tema de los bosques el Ministerio de Medio Ambiente está involucrado. Pero que el Ministerio tenga cargado sobre su presupuesto, el Sistema Federal del Manejo del Fuego es de una desproporción sin escalas. Porque nosotros tenemos que coparticiparlo con un sistema federal, pero sin protocolos, donde las provincias tienen la jurisdicción y al mismo tiempo están las fuerzas de seguridad, que tiene otro equipamiento”, remarcó Bergman en dialogo con el portal El Cordillerano de Bariloche.
En Bariloche las comunicaciones que tienen relación con emergencias, se canalicen por vía radial (155.695 VHF), al teléfono 4428188 o a través Defensa Civil, teléfono 103, que vincula de forma directa al sector de radio operaciones.
Siempre fue la solución, rezar para que llueva y apague el incendio forestal, porque con el equipamiento que existe, siempre se quemó hasta que llovió, afirman los lugareños. Siguiendo al Rabino, tendríamos que hacerle caso a aquel tango que, apesadumbradamente afirmaba: ¡"Sólo me resta ir a misa e hincarme a rezar"! Aunque en el caso del rabino sería: ¡"Sólo me falta ir a la sinagoga, mecerme y orar"!...